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World Conference

Entrevista a Liz Roberts

Uno de los más importantes cambios en la Conferencia Mundial ha sido la inclusión de mujeres jóvenes . 

Liz Roberts trabajó durante 45 años en la Oficina Mundial en Londres. Liz estuvo a cargo de Políticas y Procedimientos y se retiró en 1999; desde entonces, ha trabajado principalmente desde su casa en los archivos de la Oficina Mundial. Con la ayuda de su esposo viene a la Oficina Mundial cada cinco o seis semanas para devolver las cajas de archivos que ha llevado a su casa para clasificarlos. Por lo general siempre está lista a responder a preguntas que hacen las Organizaciones Miembros e individuos a través de la Oficina Mundial. 

Liz ha participado en 11 Conferencias Mundiales, de manera que quién mejor que ella para hablar sobre este evento y su evolución en el transcurso de la historia de la AMGS. 

-¿Cuál era su tarea en las diferentes Conferencias Mundiales a las que asistió?

Ésta variaba de Conferencia a Conferencia. En las primeras conferencias trabajé como una de las secretarias de la Oficina Mundial, a veces estuba encargada de la oficina. A otras conferencias asistí como Secretaria de la Conferencia y miembro del grupo de planeamiento de la Conferencia.

-¿Ha sido la Conferencia Mundial siempre el evento principal de toma de decisiones de la AMGS?


Sí, siempre. En ella se determinan las políticas y normas del Guidismo/Escultismo femenino a través del mundo para los siguientes tres años. Una de las funciones es aprobar las solicitudes de afiliación de las Organizaciones Miembros para convertirse en Miembros titulares o asociados.

A las Organizaciones Miembros se les pide presentar puntos para su inclusión en el orden del día de la conferencia, los cuales son analizados por el grupo de planeamiento de la Conferencia y el grupo de Procedimientos, el cual recomienda su inclusión en el orden del día, pero el Consejo Mundial es el que toma la decisión final.

-¿Qué es lo que ha cambiado con el transcurso del tiempo?


Una cosa que ha cambiado es la duración de la conferencia. Solía durar cerca de 14 días, pero en la actualidad más mujeres trabajan y no pueden ausentarse de sus países por tanto tiempo; además, con la mejora de la tecnología, el trabajo puede llevarse a cabo de forma más rápida que en el pasado.

Uno de los cambios más importantes ha sido la inclusión de mujeres jóvenes en las delegaciones a la Conferencia. La comunicación también ha cambiado completamente. Desde la máquina manual, a la eléctrica y ahora contamos con ordenadores, correo electrónico, fax e Internet.

-¿Cuál de las Conferencias le trae los mejores recuerdos?


Las disfruté todas, pero principalmente la de Nyborg, Dinamarca, en 1993. Fue el 30º aniversario de la Conferencia anterior celebrada en la misma ciudad en 1963. Hubo una reunión para las personas que estuvieron presentes en la Conferencia de 1963 y fue fantástico reunirse nuevamente con viejos amigos. También asistieron a la reunión la Reina Ingrid de Dinamarca, la Princesa Benedikte y su hermana, la Reina Anne-Marie de Grecia (ésta última estuvo presente en la conferencia de 1963).

En 1975, la conferencia Mundial se celebró en Sussex (Reino Unido). Durante la Conferencia, hubo un día en el que las participantes visitaron día Kew Gardens y de ahí fueron en bote hasta la Torre de Londres donde fueron recibidas por Alabarderos de la Torre. Por último nos dirigimos en autobús al Palacio de Buckingham para asistir a una recepción ofrecida por su Majestad, la Reina, con quien tuve el privilegio de conversar por algunos minutos. También estuvieron presentes la Reina Madre y la Princesa Margarita; todas tres habían sido miembros del Movimiento Guía.

- ¿Tiene otros recuerdos buenos de Conferencias?


La mayoría de las conferencias a las que asistí incluía un día “libre” en el programa. La Organización Miembro anfitriona organizaba actividades de las que las participantes podían elegir. Por lo general también había una recepción ofrecida por un miembro de la familia real o funcionario del Gobierno del país concerniente.

Tengo muchos recuerdos maravillosos, pero hay tres que en este momento se me vienen a la mente. Mi visita a la Acrópolis en Grecia, en 1960 – mi primera visita al extranjero – fue una experiencia mravillosa. En Tokio, Japón, en 1966, hubo un tifón la víspera de comenzar la Conferencia - el peor tifón ocurrido en los últimos 30 años y fue realmente aterrador. Algunas de ventanas del hotel estallaron, pero por suerte ninguna de las participantes resultó herida.

Durante la Conferencia en Japón visitamos la fábrica de Sanyo, donde nos agasajaron con una comida deliciosa y luego, al regresar al autobús, encontramos en cada asiento ¡un radio transistor!

Quizás el recuerdo más memorable de todos fue la visita, durante la Conferencia Mundial en Kenia, en 1987, a la tumba de Lord Baden-Powell. A medida que cada participante desfilaba delante de la tumba, iba depositando una flor en ella.

¿Cuál de las Conferencias Mundiales fue la más difícil de organizar?


Probablemente la que se realizó en Teherán, Irán, in 1978, ya que el país atravesaba por un ciclo de creciente violencia que culminó con la revolución iraní en 1979.

Antes y después de la Conferencia, hubo un firme control de seguridad; además, no obtuvimos nuestros materiales y documentos de la Conferencia sino hasta el último momento. Lamentablemente las actividades organizadas por el país anfitrión tuvieron que ser canceladas por razones de seguridad.

En la Conferencia en Kenia, en 1987, también hubo algunos problemas de organización. Todos los documentos de la Conferencia se quedaron atrapados en Mombasa y no llegaron sino la víspera del inicio de la Conferencia.

- La Conferencia Mundial es el órgano principal de toma de decisiones de la AMGS. ¿Cuáles son las decisiones más difíciles que se han tomado?


No puedo decir cuáles han sido las decisiones más difíciles, pero el incremento de la cuota nunca fue popular; además, en 1983 fue lamentablemente decidida la discontinuación de la publicación trimestral “The Council Fire”, por razones económicas.

- Usted trabajó durante 45 años en la Oficina Mundial. ¿De qué manera cree que la organización ha evolucionado?

Como lo dije anteriormente, creo que uno de los cambios más importantes ha sido la inclusión de mujeres jóvenes, no sólo en las delegaciones de las Organizaciones Miembros sino también en la composición del Consejo Mundial. Esto no siempre fue así en el pasado y es muy importante contar con las ideas y formas de trabajo diferentes de las jóvenes para complementar aquellas de las personas de más edad, con más experiencia.

El personal de la Oficina Mundial ha aumentado desde que yo comencé a trabajar en 1954. Para entonces éramos apenas nueve miembros, ahora hay más de 35. En 1958 la Oficina se trasladó de 9 Palace Street, Victoria, a 132 Ebury Street, Westminster y luego en 1984 al Centro Olave, su ubicación actual.

De las 26 Organizaciones Miembros en 1954, la AMGS ahora ha aumentado a 144 en 2006. El Movimiento continúa creciendo pese a que le toca competir con tantas otras actividades que hay ahora para la juventud.

-¿Qué ha aprendido de su asistencia a tantas Conferencias Mundiales?


Verdaderamente disfruté de todas ellas y me considero afortunada de haber tenido la oportunidad de conocer y conversar con tanta gente de tantos países diferentes. Visité países a los que jamás habría visitado de vacaciones, y tengo muchos amigos a través del mundo.

Más sobre Liz


Una de las tareas favoritas de Liz en la Oficina Mundial era formar enlace con los miembros honorarios, con muchos de los cuales aún mantiene correspondencia. Lo de los miembros honorarios fue idea de la Jefa Guía Mundial como una manera de reconocer servicios prestados a la AMGS.

Liz también disfrutaba preparando las reuniones del Comité Mundial (como entonces se llamaba el Consejo Mundial) y las Conferencias Mundiales. Ella es miembro honorario y miembros de la Sociedad Olave Baden-Powell y en 2004 recibió el premio de la Medalla de Bronce de la AMGS.